... así comenzó todo...
Los primeros habitantes de la Isla de Santa Catarina, litoral fronterizo y de Laguna, fueron los tupis-guaranis. Divididos en varias tribus y aldeas, ocuparon la mayor parte del área litoraleña y fueron llamados de los Carijós por los europeos que aquí llegaron. Todo indica que estos indios vinieron de la región que hoy es el Paraguay. Ya conocían la agricultura, eran sedentarios y tenían en la pesca la actividad básica para su subsistencia. Recibieron a los blancos con gran cordialidad y curiosidad, sin manifestar hostilidad. Por eso es que más tarde son hechos prisioneros de los portugueses y vendidos como esclavos en los mercados de São Vicente (SP) e Bahía de Todos os Santos.
Nombres de algunas regiones florianopolitanas como Pirajubaé, Itaguaçú, Anhatomirim, son algunas de las referencias históricas dejadas por ellos. Meiembipe, o "lugar encima del río", y Yurerê-Mirim, o "bien pequeña", eran denominaciones que los Carijós usaban para llamar a su tierra.
El gradual exterminio de éstas tribus indígenas del litoral catarinense comienza en el final del siglo XVII, debiéndose a la esclavitud y a la frágil resistencia a enfermedades traídas por los europeos, tales como: gripe, sarampión, viruela, tuberculosis, etc. A pesar de los esfuerzos de algunos misioneros españoles y portugueses para salvarlos, a los Carijós sólo les restó un último papel: ser esclavos de los europeos en los ingenios que aquí comenzaban a ser instalados.


... se viene la fundación en 1675...

Nuno Manuel y Cristóvão de Haro fueron los primeros portugueses que pisaron el litoral catarinense, y que en 1514 bautizaron a la vieja Meiembipe, llamada así por los indios Carijós, con el nombre de Ilha dos Patos a la isla donde hoy es Florianópolis. Los primeros no indígenas en instalarse en Florianópolis fueron desertores de algunas expediciones marítimas. Entretanto, la fundación de la ciudad propiamente dicha se llevo a cabo a partir de 1675. Fue en ese año que llegó a la isla el "bandeirante" (adelantado) Francisco Dias Velho, que además de impulsar el surgimiento de Florianópolis, acabó teniendo un fin trágico, digno de una película de aventuras. Con Dias Velho vinieron su esposa, tres hijas, dos hijos, otra familia agregada, dos padres de la Compañía de Jesús y 500 indios catequizados. Es descripto por algunos historiadores como un impiedoso cazador de indios, pero el rasgo más evidente de su personalidad era el coraje de pionero en una tierra codiciada por piratas de varias nacionalidades. El fundador ya traía informaciones sobre la existencia de un pequeño comercio realizado en el lugar donde seria instalada la villa. El primer paso fue la construcción de una pequeña iglesia donde hoy está la catedral de Florianópolis, bajo la protección de Santa Catarina. En seguida fue escoger la mejor región para la villa, comenzando la construcción de casas e iniciándose la plantación de nuevos cultivos.
En tanto, la determinación de Dias Velho de proteger su tierra fue el factor determinante de su fin trágico. Una nave pirata venida del Peru y comandada por Robert Lewis atracó en Canasvieiras, con una cargamento de plata en sus bodegas. En poco tiempo, Dias Velho consiguió expulsar a los corsarios, quedándose con el cargamento del navío. Pero un año después, el comandante pirata concretizó su venganza. Lewis retornó, recuperó su carga de plata, violó las tres hijas del agricultor y lo mató. Con eso, la familia del bandeirante y todos los acompañantes retornaron a São Paulo, no sin antes concluir la construcción de la capilla.


... sola y abandonada...

La trágica e inusitada muerte de Dias Velho, acabó haciendo con que la "Isla de Santa Catarina" permaneciese abandonada por algunos años. La necesidad de poblar la región, para garantir su dominio, era una preocupación constante de los portugueses. Florianópolis no pasaba de un poblado de apenas 27 casas. El nombre de la localidad era Nossa Senhora do Desterro, y la elevación a la condición de comunidad fue en 1714; y a la categoría de villa en 1726. En esa época, algunos paulistas fueron autorizados para ocupar el estado. De todo modos en la Isla, la población parecía insignificante. Ese cuadro solo se alteró cerca de 20 años más tarde, con la llegada de los colonizadores azorianos.


... llegan los inmigrantes Azorianos...

La Corona Portuguesa creó la "Capitania Subalterna de Santa Catarina" en 1738, pasando su vinculación de "Sao Paulo" para "Rio de Janeiro". Fue en el período comprendido en 1747 y 1756 que la ocupación de la Isla realmente tomó impulso. Los constantes movimientos sísmicos en el archipiélago de Azores, sobre dominio portugués, y también la superpoblación, sirvieron de estímulo para que cerca de 5.000 inmigrantes azorianos decidiesen colonizar la Isla y el litoral catarinense. Los primeros inmigrantes a desembarcar, se instalaron en la calle próxima a la iglesia, que hoy es conocida con el nombre de "Rua dos Ilhéus" (Calle de los Isleños) en su homenaje. Poco a poco fueron creados los primeros conglomerados, como "Nossa Senhora da Conceição da Lagoa" y "Nossa Senhora do Rosário da Enseada do Brito", esta última en el continente, de frente al sur de la Isla.


... comienza el desarrollo...

El acceso al interior de la Isla era difícil, razón por la cual, el centro urbano se desenvolvió junto a la parte más próxima al continente. La agricultura de subsistencia fue la primera actividad desenvuelta por los colonos, con preferencia del cultivo de mandioca, que más tarde iría a atender en pequeña escala el mercado externo. La clase más poderosa de la época era la de los militares y debido a su presencia en el entonces "Porto do Desterro", fue necesario importar ropas, alimentos y objetos de consumo para atender la demanda. Así, surgió próximo al puerto un pequeño centro comercial para la venta de alimentos y productos artesanales hechos por los moradores. El poder de los militares en la región comienza a disminuir en el inicio del siglo XIX, en el mismo siglo que Florianópolis asume la condición de capital catarinense, en 1823.
Las ballenas eran visitantes asiduas del litoral catarinense, y en la segunda mitad del siglo XVIII la Corona Portuguesa autorizó su caza. En tanto, la caza de ballenas no representó un incremento al comercio de la región, ya que la mayoría del producto era enviado a Portugal. El impulso mas significativo al "Porto do Desterro" con la caza de la ballena fue la necesidad de abastecer con agua y alimentos a muchos balleneros norteamericanos e ingleses, los que aprovechaban para contrabandear esclavos. No demoró mucho para que la actividad depedratoria entrase en declinación. El primer motivo fue la fuga de las ballenas para el extremo sur, y más tarde la substitución del aceite del animal por kerosene, a partir del carbón de piedra, y después por petróleo, como fuente de iluminación.
La preocupación lusitana por mantener el dominio de la estratégica Ilha de Santa Catarina siempre fue muy grande. Garantía de expansión colonizadora para quien la dominase, la Isla, situada en la mitad del trayecto entre Rio de Janeiro y Buenos Aires era el último puerto seguro hasta el Rio de la Plata y también óptimo punto para abastecer las naves de agua potable. Su proximidad al meridiano que dividía el mundo entre españoles y portugueses, según el Tratado de Tordesilla, reforzaba la preocupación portuguesa en garantir su dominio. Por esto fue, autorizada la construcción de fortificaciones defensivas, que acabaron por tener un destino bélico tragicómico.


...nueva invasión... Ahora Española...

Después de fondear sus barcos, los invasores demoraron apenas tres días para dominar el fuerte de São José. Anulado el sistema de "fuegos cruzados", los españoles no tuvieron dificultad para ocupar la Isla. La población quedó al mismo tiempo sorprendida e indignada con la deserción de los militares portugueses hacia el continente. Peor que eso: después de un Consejo de Guerra, los portugueses decidieron entregar la Isla al general Don Pedro de Ceballos, comandante de la flota enemiga. Poco después, el también español brigadier general Guilherme Waughan, se tornó el "Comandante General de la Isla". La reconquista portuguesa de la Isla acabó sucediendo. El Tratado de São Ildefonso, o La Granja, definió la devolución de la Isla a los lusitanos, bajo la condición de no servir de base a navíos extranjeros, más excluía de la prohibición las naves españolas.
Los portugueses encomendaron la tarea de construir las imponentes fortificaciones al brigadier José da Silva Paes, que desde 1739 poseía el titulo de Gobernador de la Capitanía de Santa Catarina. Fue entonces erguido un sistema defensivo de fortalezas para proteger la Isla. Este sistema era compuesto por tres fuertes que defendían la entrada de la bahía norte y uno que guarnecía el acceso a la bahía sur, además de otro dos destinado a la defensa de la entonces Vila do Desterro. Empero, los cañones de los fuertes nunca dispararon un solo tiro. El aparato bélico resultó totalmente inútil en 1777, durante la invasión de más de cien navíos y quince mil soldados españoles que en el mes de febrero llegaron a la Isla a través de la ensenada de Canasvieiras.


...1894 última batalla...

El homenaje al mariscal "Floriano Peixoto", que justifica el nombre definitivo de la Isla de Santa Catarina, todavía es renegado por muchos de sus habitantes. La entonces Desterro fue palco de tiroteos y muertes durante los conturbados primeros años de la "República Brasilera", durante la "Revolução Federalista". El catarinense Hercílio Luz estuvo al lado del líder republicano y más tarde seria electo gobernador de Santa Catarina. La ciudad volvió al dominio de los florianista, o legalistas, después de la última batalla naval registrada en Desterro, en abril de 1894. La gran revuelta de la población catarinense se dio con la orden de fusilamiento, en la Isla de Anhatomirim de diversas personas que fueron consideradas "enemigas" de la República.


...FLORIANOPOLIS hoy...

Los cálculos mas recientes indican que Florianópolis posee una populación de aproximadamente 280 mil privilegiados. Con tasa de crecimiento populacional anual de 3,5%, el municipio registra una densidad demográfica de 597 habitantes por Km². El perímetro urbano totaliza 50.875.000 mts², siendo 38.115.000 en la parte de la Isla y 12.760.000 en el continente. Una de las características populacionales de Florianópolis es el gran número de inmigrantes que se instalan en la ciudad, oriundos del interior de la provincia y de otras regiones del país. En los meses de verano, Florianópolis cambia totalmente, siendo literalmente invadida por millares de turistas de diversas provincias brasileñas y de varios países, principalmente Sudamericanos. En el sector terciario, especialmente en la actividad de comercio y servicios, y en lo secundario, específicamente a través de la industria de transformación, además de las actividades ligadas al turismo, reside la fuerza de la economía de Florianópolis. El comercio y la prestación de servicios dominan ampliamente la economía local, con un 83%, restando 12% a las industrias de transformación y apenas 5% a las actividades del sector primario, como el agropecuario y pesca. El turismo además de generar divisas a través de establecimientos como hoteles, agencias de viajes, restaurantes, bares, acampamentos y otros, también estimula una economía informal : el alquiler de casas por sus propietarios, el surgimiento de vendedores ambulantes en las playas y la organización de paseos de barcos por pescadores.